Anouar Brahem: El Sonido de la Delicadeza

Anouar Brahem: El Sonido de la Delicadeza

La delicadeza es el pilar más fuerte de la música de Anouar Brahem (Medina de Túnez, 1957). El sutil timbre de su laúd árabe requiere que los demás instrumentos que le acompañan sean igual de discretos. De ahí que los otros tres músicos que le acompañan en "Blue Maqams", su nuevo disco, los haya escogido precisamente porque encontró esa cualidad en ellos. Pero la suavidad va más allá de su peculiar estilo, que mezcla tradición arábiga con jazz, y es también la esencia con la que entiende la música. Casi todo lo que se oye en el álbum, dice, fue concebido “en la magia de un momento de inspiración”, sin mucha planificación, pero sí con la sensibilidad despierta.

Brahem no construye sus discos como obras integrales, sino que cada pieza es un universo particular que surge a partir de pequeñas ideas. “Esa es la parte difícil de mi proceso de composición”, explica unas horas antes de su presentación este jueves, en el marco del festival JazzMadrid. “Cada idea va siempre en una dirección diferente y es difícil encontrar una unidad entre ellas”. Es hasta que elige los bosquejos más interesantes que se pone a trabajar en estructuras y a pensar en la instrumentación y los músicos ideales para las canciones. “El concepto de un álbum completo llega sólo al final del proceso, cuando puedo encontrar una unidad”, afirma.

De esta manera concibió "Blue Maqams", cuyos temas compuso entre 2011 y 2017. Cuando las piezas estaban casi listas, solamente tenía claro que el bajista Dave Holland, con quien había grabado el álbum Thimar (1998), estaría en la formación del cuarteto. Entonces rememoró un concierto de la cantante Betty Carter, de unas décadas atrás, en el que Holland tocó junto al batería Jack DeJohnette. “Lo recuerdo porque los dos tocaron con mucha sutileza”, cuenta Brahem. Luego, cuando se juntaron a ensayar por primera vez, en una pequeña sala sin amplificación de Nueva York, confirmó sus sospechas: “Yo toco muy bajo, pero Jack estaba susurrando con su batería”.

Completa la agrupación el pianista Django Bates, recomendado por el productor del álbum y dueño de la disquera ECM, Manfred Eicher. “Yo no lo conocía”, reconoce Brahem, “pero sabía que podía funcionar con la música que estaba escribiendo por su soltura”. La decisión era elemental, porque elaboró las partituras pensando en una comunión entre el laúd y el piano, pero él admite que solo sabe componer “cosas sencillas para este instrumento”.

La atmósfera sutil que crea la música de Brahem suele percibirse como una intención primordial del laudista tunecino. La gente acostumbra preguntarle por “imágenes y paisajes” que evocan en sus composiciones o en los que pudiera haberse inspirado, pero él reniega de esas teorías. Ni siquiera admite algunas comparaciones entre Blue Maqams y Kind of Blue, la obra maestra de Miles Davis con la que su álbum comparte el influjo del maqam, el sistema melódico de la música árabe. “Cuando compongo, intento liberar mi mente de cualquier influencia”, medita sobre su trabajo. Y resume su método con una sentencia: “Yo solo pienso en el sonido”.
-  Alejandro Mendoza Arriaga (El Pais)